Las redes sociales y el trabajo…. ¿Un vicio a eliminar?

Muchas veces nos preguntamos qué tan productivo es el que nuestros empleados tengan acceso en sus computadoras a las diferentes redes sociales existentes en la nube. Muchas veces desde mi posición como Jefe de Tecnología debí establecer procedimientos y normas que impidieran a la gente poder acceder a ellas, inclusive el leer un periódico on line.

Existe la convicción para algunos de que las redes sociales afectan a la productividad de la empresa. Ya con el solo hecho que un empleado dedique parte de su jornada laboral a la actualización de sus perfiles sociales no es bien visto por su jefe. Se asume luego que esta distracción les impide realizar su “trabajo”. Cierta información obtenida de web, nos indica que 1 de cada 10 trabajadores está más tiempo en internet que trabajando.

Mirado desde el punto de vista de mi área, claramente se pueden provocar problemas de seguridad informática. Si los empleados utilizan los equipos de cómputo de la empresa para tareas no relacionadas con su actividad laboral, que impliquen la descarga de programas y aplicaciones, pueden comprometer la seguridad de los mismos, debido al malware, muy presente hoy día en las redes sociales.

Sin embargo, las redes sociales son una potente herramienta de comunicación, que no conviene menospreciar. Bien gestionada, es posible contar con una política de uso de los medios sociales en el entorno laboral, que regule su uso.

Claramente no es bueno que los empleados únicamente utilicen las redes sociales a título personal, siempre será bueno normalizar su uso, haciendo un llamado a la cordura y respeto por el entorno laboral. Tal cual como si se tratara cualquier otra vía de comunicación, como el móvil personal, el teléfono de escritorio, etc. No es cuestión de animar a su uso tampoco, sino de tratarlo como una parte más del día a día. Un trabajador poco productivo no necesita las redes sociales para evadir sus responsabilidades, le bastará con cualquier otra excusa.

Pero el tema va más allá del acceder o no a ellas. Creo que definitivamente debiésemos enfocarnos en medir de cierta forma la productividad de nuestros empleados. El que entren a Facebook, Twitter o Instagram, dependerá únicamente de la carga de trabajo que tengan y de lo puntual que sea la entrega de los diferentes proyectos encargados.

Luego caemos en la siguiente pregunta. ¿La gente que tengo a cargo de mis equipos de trabajo tiene la real capacidad de dirigirlos? Están conscientes que en pleno siglo XXI la productividad de cualquier empleado no se mide por que este las 8 horas diarias sentado en su escritorio, no se mide por que acceda o no a un portal, sino que con herramientas que me permitan tener KPI reales de sus actividades diarias.

Siento que es mejor generalizar el uso de las redes sociales como un beneficio añadido de la empresa. Un trabajador satisfecho puede ser el mejor embajador de la marca. Si éste considera que la empresa se preocupa por su bienestar, y le permite ciertas licencias, se sentirá más identificado con la organización y con la “camiseta” mejor puesta.

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